• Ricardo Martinez

¿Qué es una Hipoteca?

Una hipoteca consiste en un contrato legal en donde se presta una cantidad de dinero determinada. El motivo es la adquisición de uno o más inmuebles, y este préstamo es uno a largo plazo que deberá ser devuelto con intereses.



También las hipotecas sirven para obtener un préstamo de dinero de acuerdo al valor de la vivienda que ya se tiene. De no devolverse según lo estipulado podría representar la perdida de la propiedad al darse paso al inicio de acciones legales.


Logrando con esto convertir al bien en una garantía que sirva como prueba para garantizar que será devuelto el dinero dado en primer lugar por parte de la entidad financiera.



¿Qué elementos tiene una hipoteca?


Las hipotecas no todas son iguales entre sí, porque sus elementos variarán y de ellos dependerá su forma en general. Estos son los tres elementos clave que definen a un contrato hipotecario:

  • El capital: Se refiere a la suma de dinero que será prestada y que posteriormente tendrá que ser devuelta con plazos de tiempo pautados.

  • El plazo: Un elemento esencial en las hipotecas es el plazo de tiempo en el que esta deberá ser pagada. Este tiempo es acordado por ambas partes y las cuotas serán entregadas en modo de mensualidades.

  • El tipo de interés: Con el tipo de interés se determina cuánto se pagará al acreedor por el préstamo acordado. Los intereses pueden ser fijos o variables además de que es posible el cambiar la cantidad a pagar.



Las modalidades de los préstamos hipotecarios


Según el tipo de interés bajo el cual la entidad prestará dinero, se podrá definir la modalidad de la hipoteca. Considerando esto, hay tres tipos de intereses a optar:

  • Tipo de interés fijo: Este tipo de interés es el que representa una cuota a pagar fija, esto en todo el transcurrir del préstamo. El interés fijo tiene como ventaja que se podrá conocer la cantidad a pagar de forma mensual, algo que se traducirá en que no es necesario preocuparse por las subidas o bajadas. Pero la desventaja está en que cuando la contratación se establece, se emplea un tipo superior al de las hipotecas con intereses variables. Además con este tipo los plazos de pagos son de menor duración, por lo general a lo máximo que pueden llegar son los 20 años.

  • Tipo de interés variable: En cambio el interés variable será aquel que se ajuste a las condiciones del mercado de manera semestral o anual. Suele tener un índice de referencia y como ventaja se tiene que el interés inicial es menor al momento de la contratación si se le compara con los del tipo fijo. También ocurre que los plazos de amortización suelen ser más extenso y estar ubicados de 20 años a los 30 años, algunas veces hasta más. No obstante, la desventaja es que se tendrá el riesgo de pagar una cuota mayor cuando los intereses suban. Aunque esto es una apuesta porque sería un beneficio si ellos bajan.



Consejos básicos sobre las hipotecas

  • Analizar los factores básicos antes de optar por una:

Cuando se está analizando opciones de hipotecas es importante revisar ciertos elementos con mucho detenimiento, porque de ellos dependerá la cantidad de dinero y la forma en la que será devuelto. Por ejemplo, debe estudiarse la cantidad del préstamo, también la tasa de interés y los costos del cierre del préstamo. En este último punto se incluyen las comisiones del prestamista.

Otro detalle a estudiar está en el tipo de interés, que bien puede ser fijo o variable; y en el plazo del préstamo o mejor dicho, en cuánto tiempo podrá ser cancelado.

  • Seleccionar una hipoteca de manera sensata:

Algunas veces una hipoteca no puede ser seleccionada dependiendo de la cantidad de dinero que se podrá obtener, sino que es más recomendable inclinarse por aquellas opciones que se ajustan a las necesidades personales.

Existen préstamos con características que implican riesgo como aquellas con penalidades por los pagos anticipados o aquellas con cláusulas de pago global final. En ambos casos el resultado podrá llegar a ser negativo, por lo que las condiciones terminan importando más que la cantidad de dinero en sí.

  • Considerar siempre las circunstancias económicas y familiares:

Al momento de recurrir a un prestamista, estos anunciarán la cantidad de dinero que puede ser prestado de acuerdo a cada cliente. No obstante, esto no considera las probabilidades reales de devolver el préstamo de una manera adecuada, porque no analizan todas las circunstancias personales o familiares de la persona.

Para llegar a una conclusión acertada es necesario tener acceso a los ingresos, gastos, ahorros y prioridades de una familia, para así ajustarse a lo que mejor convenga. Este es el motivo de que sea tan importante asesorar de manera independiente con respecto a un compromiso tan grande como lo es el de una hipoteca.


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